Maspalomas

Maspalomas
Una visita a Gran Canaria nunca estaría completa sin un paseo por Maspalomas, famosas por sus dunas, el faro, la charca, y por supuesto su playa. Situada al sur de Gran Canaria, es uno de los destinos turísticos más desarrollados de la isla. Tiene 17 kilómetros de costa caracterizada por hermosas dunas de playa suave, un clima excelente durante todo el año, y una amplia oferta de servicios y actividades. En este artículo te contaremos cuáles son los emblemas de esta zona, y por qué no, también un poco de historia

El Faro

No se puede pensar en Maspalomas sin su faro, el guardián de Gran Canaria, obra del ingeniero Juan León y Castillo, se inauguró el 1 de febrero de 1890 y desde entonces ha sido guía para todas las naves que desde Europa iban a América y espectador silencioso de la llegada de los primeros turistas y la conversión de la zona en lugar de vacaciones, de hecho, hoy se encuentra al comienzo de una zona peatonal que forma parte de la localidad de Meloneras, elegante zona turística, repleta de perfumerías, joyerías, boutiques, restaurantes y bares.

Aunque su torre continúe en funcionamiento, en el edifico anexo se encuentra un museo que alberca una tienda de artesanía, oficina de información turística y un centro etnográfico. Abre todos los días de la semana, de 10.30 a 17 horas.

La Charca

Es una pequeña laguna costera de aguas salobres testigo de las antiguas “marismas de Maspalomas. En su día fue un lugar de exuberante vegetación, pero con el paso del tiempo y el descuido de quien corresponde su flora y su fauna se encuentran en peligro de extinción. Esta’ separada del mar por una lengua de arena; ésta se rompe cuando se producen grandes lluvias permitiendo la renovación del agua de la Charca y la entrada de peces y otros organismos. La presencia de aves, que usan la charca para invernar o descansar entre las migraciones es uno de sus valores más preciados. Dependiendo de la época del año se pueden encontrar hasta cuarenta especies diferentes.

Playa de Maspalomas

Probablemente la más famosa de toda la isla y del archipiélago por sus preciosas dunas.

Empieza junto al Faro de Maspalomas y llega hasta la punta más al sur de la isla donde se une con Playa del Inglés. Caminar en la orilla del mar, con las dunas como telón de fondo, es una experiencia magnífica, porque llegará un momento en que sólo verás arena y mar.

En esta larga playa de arena dorada y fina hay sitio para todos: desde zonas familiares, amplias áreas nudistas, pasando por la zona de «La Punta» donde los aficionados al surf tienen una ola muy especial. Lo mejor de esta playa es que da igual que vayas en pleno agosto que siempre vas a encontrar un hueco donde estar solo.

Servicios: La playa ofrece todo lo que desea tener durante un fabuloso día de playa y bajo el sol. Es verdaderamente inmenso y salvaje, pero al principio hay todo tipo de instalaciones deportivas y recreativas como alquiler de botes a pedales, motos de agua y equipos de buceo, además de duchas, bares, restaurantes y tiendas.  Hay parada de bus cerca.

Las Dunas

Un océano de 400 hectáreas de fina arena rubia que te dejara’ sin aliento. Un tesoro natural único por su belleza, singularidad y extensión, un paisaje que cambia según el capricho del viento, por esto No existen dos personas que tengan la misma foto de las dunas. El mejor punto para disfrutar de su inmensidad es pasar por el Riu Palace, el hotel al final de la avenida de Tirajana, en la Playa del Inglés. Allí encontrarás el mirador y un centro de visitantes y un camino que atraviesa los diferentes tipos de dunas, pasa por el palmeral llegando a la charca y la playa de Maspalomas. MUY IMPORTANTE: por favor, camine solo en los espacios marcados y ayúdenos a preservar esta maravilla de la naturaleza. Te aconsejamos visitarla al atardecer, para disfrutar del espectáculo de luces y sombras que bailan y van tiñendo las olas de las dunas mientras el sol se despide.

Historia

En el siglo XV, con el término “Maspalomas” o mejor dicho “Calmas de Maspalomas” se hacía referencia a. La franja costera que se extendía desde el Castillo del Romeral hasta el “puntón” de Santa Águeda. Con el tiempo, el nombre se centró geográficamente en el extremo sur de la isla de Gran Canaria, apareciendo en diversos mapas, el nombre de Maspalomas.

El pueblo de Juan Grande era llamado “la puerta del desierto”, debido a la aridez del paisaje costero que empezaba a su espalda.

Los aborígenes canarios, poblaron esta zona a partir de los siglos X , como lo demuestran los hallazgos arqueológicos encontrados en la necrópolis del Lomo de Maspalomas, o las típicas casas aborígenes que se ubican en la costa: como la Punta de Mujeres, las Meloneras, Montaña Arena o el Llanillo. Vivian de lo que la tierra y el mar le ofrecían, hasta el 1478, cuando fueron derrotados por los Reyes Católicos.

Después de la conquista de la isla, Maspalomas se había despoblado al huir la población aborigen hacia las cumbres de la isla durante la conquista, y sin nadie que reclamaba el territorio, esto paso’ en manos de familia nobles peninsulares, convirtiéndose en una unidad de explotación agraria, hasta el 1961, cuando el Conde Alejandro del Castillo convocó el “Concurso Internacional Maspalomas Costa Canaria”, que marcara’ el comienzo de la promoción de Maspalomas como destino turístico. De la noche a la mañana, la zona conocida como Maspalomas se convirtió en uno de los centros turísticos más importantes de España, borrando su pasado agrario en pocas décadas.

Aún se pueden encontrar huellas del pasado en algunos edificios. En la calle alcalde Marcial Franco, encontramos la ermita de San Fernando El Chico, de estilo franciscano, y la señorial Casa Condal de San Fernando de Maspalomas.